meditacion luna llena de marzo

Meditación para la luna llena del 23 de Marzo de 2016

Vas a necesitar:

Una vela blanca

Incienso

Un vaso con agua

Un cuarzo.

Para hacer esta meditación vas a ducharte previamente para liberarte de la carga y la pesadez de energías del día. Te vestirás si es posible con ropa blanca o de color claro.

Intenta que este momento sea un momento de tranquilidad para ti, reserva ese espacio y ese momento para ello.

Siéntate cómoda y dispón delante de ti la vela blanca, a la izquierda de la vela pondrás el vaso con agua, a la derecha el incienso y en la parte delantera el cuarzo. Tendremos así los 4 elementos dispuestos: fuego, agua, aire y tierra.

MEDITACIÓN PARA LA LUNA LLENA DE MARZO

Siéntate en una posición cómoda, que te permita estar completamente relajado-a. Sitúa tus manos una sobre la otra sobre tu corazón, suavemente y mientras cierras tus ojos permítete unos instantes para respirar tomando lentamente el aire por la nariz y soltándolo muy suave por la boca. Vas a realizar estas respiraciones profundas y pausadas unas cuantas veces tratando de llevar tu mente y tus pensamientos a la calma, a la quietud interior. Mientras realizas esas respiraciones de manera profunda y relajada siente el latido de tu corazón bajo tus manos, escucha el sonido de tu respiración y focaliza toda tu atención en ello. Nota como tu corazón late con intensidad y cómo el sonido de tu respiración ocupa el lugar de tus pensamientos, te llena por completo. Si parece un pensamiento simplemente déjalo fluir y vuelve tu atención a la respiración.

Observa como una bola de luz blanca brillante se va activando y fortaleciendo, con cada latido de tu corazón más y más. Brilla tu bola de luz cada vez con más intensidad. Es tu Ser Interior, tu Yo Soy que se despierta con tu intención, que se activa y se fortalece, que va tomando más y más conciencia de sí mismo, más luminoso cada vez. Siente cómo vibra con cada latido de tu corazón.

Ahora, vas a conectar a tu Yo Soy con la tierra, de él saldrá un tubo de luz que va a recorrer tu cuerpo hasta salir por tus pies en dirección al centro de la tierra y vas a notar como el latido de Gaia vibra con el tuyo. Eres Uno-a con Gaia.

Ahora vas a conectar a tu Yo Soy con el Universo. De tu corazón saldrá un tubo de luz que ascenderá hacia tu cabeza y saldrá disparado al Universo para conectarse directamente con la Fuente, con el Padre de todo lo que es, con la causa centro primera de toda vida. y vas a notar como el latido del Universo se une y se funde con el latido de tu corazón. Eres Uno-a con el Universo.

Ahora sientes que formas parte de la Unidad, el Universo, Gaia y tu Yo Soy laten al unísono vibrando intensamente en ti, llenándote de energía y tu pequeño tubo de luz se expande y se expande hasta salir fuera de ti, de tu cuerpo, de tu campo energético y te ves dentro de ese tubo de luz completamente y tu mente, cuerpo y alma se unen en la frecuencia de la Unidad, elevando su vibración, sintiéndola con intensidad.

De la fuente vas a ver cómo desciende a través de tu tubo de luz un precioso haz de luz blanca, lleno de miles y miles de motas doradas, esas motas doradas son la fuerza sanadora de la Fuente, del Padre, del Creador que descienden sobre ti y pasan a través de ti, por tu canal energético, impregnando cada célula de tu ser, sanando cualquier emoción negativa que te estuviera obstaculizando, desbloqueando todos los nudos que haya en tu centro energético, y arrastrándolos a su paso por tu interior hacia la tierra para ser transmutados en ella. Cada motita de luz dorada se va a adherir a todas y cada una de tus células, renovándolas, llenándolas de energía y vitalidad. Y ves cómo todo tu cuerpo resplandece de un hermoso color dorado.

Y ves cómo tu Yo Soy brilla con suma intensidad en el centro de tu corazón.

Ahora, centra tu atención en la zona bajo tu ombligo, ve a buscar a tu niño interior, a tu niña interior. Háblale con ternura al saludarlo. Tómalo de la mano y permite que tu Yo Soy y tu niño interior salgan frente a ti. Mira a tu niño interior amorosamente, abrázalo, dile lo mucho que lo amas, dile lo hermoso que es, dile lo mucho que lo valoras y lo respetas. Fúndete en ese abrazo con tu niño interior y date el tiempo para sentir sus emociones, su alegría, su ternura, su amor, su respeto también hacia ti, su admiración.

Habla con él, y dile que te sientes orgulloso-a de lo mucho que se ha esforzado desde la última luna llena para trabajar en el valor de la lealtad y el respeto, y que aprecias muchísimo todos los avances que ha hecho.

Acaricia su mejilla y sonríe mientras le miras con suma dulzura y le hablas.

Hoy quiero hablarte de lo importante que es que te ames a ti mismo, que seas capaz de amar cada uno de los aspectos que forman parte de ti, el color de tus ojos, tus cabellos, el color de tu piel…. Todo tu cuerpo debe ser amado y aceptado por ti.

Ofrécele a tu niño interior un espejo y dile que se mire.

Mírate en el espejo y contempla el ser maravilloso que eres, una creación perfecta de Dios. Ama cada aspecto de ti y acéptalo con amor y humildad. Siente la dicha y la felicidad de sentir que estás vivo y que puedes disfrutar de esa maquinaria perfecta que Dios te regaló.

Ahora, vamos a enseñar a tu niño interior sobre sus emociones.

Es necesario que aceptes todas tus emociones, que las expreses de manera correcta porque cada una de ellas debe cumplir una misión positiva en tu vida. Solo si expresas de una manera adecuada tus emociones podrás llevar una vida sana y llena de vitalidad.

Si esperas que los demás te den amor en vez de recibir el que tú ya tienes dentro de ti, solo te aportará sufrimiento. Si te amas a ti mismo de verdad, podrás compartir luego ese amor con los demás. Si no lo haces, y esperas el amor de otras personas a cambio del tuyo eso te va a generar dependencia y apego y en consecuencia sufrimiento.

Por eso mi querido niño, ámate. Amate tanto que puedas repartir tu amor con generosidad y compartir ese amor desde la libertad, el respeto hacia los demás y ello te sitúe en una posición de constante y profundo crecimiento.

No pienses que amarte a ti mismo es ser egoísta. Si te amas a ti mismo, te aceptas y te respetas, te honras y por ende aceptas, respetas y honras a los demás. Las personas egoístas no se quieren a si mismas, sino que se odian y se están castigando constantemente por eso no son capaces de dar, y por eso están en posición de recibir constantemente de los demás.

Si te amas a ti mismo, tu reserva de amor es ilimitada, si te amas a ti mismo todo fluye con naturalidad y dar, compartir y ayudar a tus semejantes es algo que harás sin esfuerzo, te provocará felicidad y no esperarás un retorno, y de esa forma si no hay una reciprocidad tu no vas a sufrir porque te amas a ti mismo de verdad y eliges dar y amar desde la libertad y el respeto.

Querido niño, si aprendes a amarte a ti mismo vas a sentir la fuerza del universo dentro de ti, veras su color, cuan inmenso brilla y desde el conocimiento que ello te va a aportar serás capaz de manifestar relaciones sanas y armoniosas.

No tengas miedo, porque cuando estás lleno de amor el miedo desaparece. Cuando estás lleno de amor, el respeto por ti da paso a aceptar a los demás tal cual son sin intentar cambiarlos. Cuando estás lleno de amor altruista lo irradias hacia fuera y como si fueras un sol dando calor a nuestro planeta lo reflejarás en todo lo que te rodea.

Sonríe a tu niño interior con dulzura y abrázalo de nuevo, dile lo mucho que confías en él, y que sabes que será capaz de lograr los nuevos objetivos.

Tómalo de la mano y tráelo de nuevo a tu interior. Tomate unos instantes para sentir de nuevo tus respiraciones y el latido de tu corazón.

Siente cómo vibras más y más alto.

Observa cómo tu aura brilla con intensidad de un hermoso color dorado, está fortalecida y se impregna de los nuevos dones recibidos y los expande a su alrededor.

Ahora ya no hay miedo, ya no hay dudas, solo te invade un fuerte sentimiento de amor y de conexión contigo mismo-a en la unidad con el Ser, con Gaia, con todos.

Damos gracias por nuestros regalos, y también damos gracias a los Seres de Luz que nos asisten y nos ayudan cada día.

Trae de nuevo hacia tu corazón los tubos de luz que te anclaban a la tierra y al universo y siente con intensidad el latido fuerte en tu corazón, que te llena de gozo y alegría.

Nos tomamos unos instantes para disfrutar de ese sentimiento de bienestar intenso y cuando estés preparado-a puedes abrir tus ojos.

Deja que la vela se consuma hasta el final y el cuarzo lo llevarás contigo el resto del mes, hasta la próxima luna llena.

Alundain

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