REIKI - Vampirismo Energético: ¡Soy un vampiro!

Vampirismo Energético: ¡Soy un vampiro!

No te sorprendas  por el titular de este artículo, sí, yo soy un vampiro y tú también lo eres. En realidad todos somos vampiros energéticos pues este fenómeno ocurre de manera casi natural  y es algo que no puede evitarse, ni siquiera aun cuando hagas Reiki o practiques cualquiera otra terapia alternativa o técnica energética  pues el vampirismo forma parte del proceso de compensación y reequilibrio que nos acompaña a lo largo de nuestra vida natural. Acompáñame en la lectura y te lo explico con detalle, al finalizar, seguro que ya no te parece tan escandalosa la idea.

Me has oído hablar con frecuencia a lo largo de este Curso de Reiki de la Energía Vital y en este punto, ya deberías saber y entender que esta energía es algo que necesitamos para que nuestro cuerpo sea capaz de desarrollar los procesos fisiológicos, mentales y emocionales de nuestro día a día. El encargado de gestionar a donde va toda esa energía es nuestra mente, sin duda alguna.

 

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Sin embargo, somos como pilas o baterías con capacidad de alojar en nuestro interior una cantidad finita de energía, por tanto, cuando a lo largo del día y cada día consumimos en las diferentes actividades que realizamos nuestra energía, pues nos vamos desgastando poco a poco. Al mismo tiempo, somos capaces de recuperar la energía consumida casi de manera instantánea a través de diferentes medios, como por ejemplo, la comida, la bebida, el estar en contacto directo con la naturaleza, e incluso la absorbemos a través de la luz solar. Pero no siempre esto puede resultar suficiente para nosotros y en ocasiones podemos sentirnos incapaces de restaurar por estos medios nuestra batería energética, o al menos no al 100% y es en este momento cuando aparece el agotamiento, el cansancio, el debilitamiento, con el consecuente desequilibrio energético y a la par la incapacidad para desarrollar con normalidad todos nuestros procesos diarios.

Llegados a este punto, nuestra mente gestiona la energía de la que disponemos según el nivel de importancia y atendiendo claramente al nivel de energía disponible y por eso, no puede sorprendernos el hecho de que a veces, nuestra mente decida parar un proceso de manera radical a favor de otro proceso de vital importancia, porque el nivel de energía está en estado crítico.

El hecho de que los procesos naturales de nuestra vida diaria, el incremento de actividades extraordinarias como pudiera ser realizar una actividad deportiva o incrementar los niveles de estrés por el aumento de actividad lleva consigo un desgaste energético natural, pero si a eso le sumamos la interacción con otras personas y el intercambio energético con ellas, ello también nos lleva a un desgaste adicional.

¿Alguna vez has ido a un teatro, un centro comercial, un cine, sobre todo un hospital,  o un sitio donde hubiera mucha gente y de pronto te has sentido agotado, con pesadez en las piernas o en el cuerpo en general, con dolor repentino de cabeza?

Todo esto tiene una explicación, se llama Vampirismo energético. Vamos a ver en qué consiste.

¿Qué es el Vampirismo Energético?

Como hemos visto hasta ahora, somos energía y además necesitamos energía para funcionar. Además, la tendencia natural de todos los seres vivos en la naturaleza es el equilibrio. Y por lo general, todos los seres vivos de la naturaleza, animales y plantas, saben cómo regular su nivel energético y además cómo recargarse para alcanzar ese equilibrio. Si un animal está enfermo hará lo necesario para sanarse y ello incluirá el dejar de comer si es preciso o el comer algo concreto (seguro que a tu perro o gato le has visto comer hierbas en sus paseos y no forman parte de su dieta habitual) para ayudarse a mejorar. Con las plantas y los árboles es un más de lo mismo y solo realizan sus procesos naturales cuando es el momento adecuado.

Con el ser humano cambia un poco la cosa pues hemos perdido nuestra esencia, la conexión con la naturaleza y sus ciclos y por tanto ello nos obliga a un desgaste constante. A diferencia de un animal por ejemplo, que después de comer no se le ocurre irse de caza, si no que se abandona al descanso, tú realizas cada vez más tareas, sin pensar si puedes o no con ellas, simplemente las haces y ya apencarás luego con el desgaste.

Cuando por algún motivo, no nos es posible recargarnos directamente de la naturaleza o de nuestro sistema de nutrición o con un apropiado descanso, nuestra mente que es muy lista, busca métodos alternativos de recargar esas baterías energéticas usando el método de “compensación” a través de otros seres humanos.

A estas alturas de tu vida seguro que ya has comprobado que los seres humanos actúan como si fueran un nivel, que tiende al equilibro, o un sistema de vasos comunicantes que se transfieren energía hasta alcanzar ese equilibrio entre ambos. Esto, no es relativamente importante o más bien perceptible, en personas que comparten un nivel energético similar, yo diría que aquí incluso hasta se potencian el uno al otro.

El problema real surge cuando el desequilibrio es más drástico, cuando una persona está en niveles altos o normales de energía y esa compensación sucede con otra persona cuyos niveles están casi agotados, la transferencia es brutal, y aquí sí que se nota ese vampirismo energético.

Si te pones a comparar tipos de empleos, como por ejemplo médicos, enfermeras o auxiliares de enfermería, peluqueros, fisioterapeutas, masajistas etc, con otros como agricultores, trabajadores al aire libre  como obreros de la construcción que no tienen además tanto contacto con tanta gente deficitaria, y además te pones a comparar los desgastes energéticos correspondientes, podremos observar que las diferencias son claras y abismales, en el primer grupo seguramente tienen un historial médico más extenso que el segundo grupo porque el origen del desgaste energético es distinto y porque el primer grupo están sujetos además del desgaste natural de su trabajo por su propio consumo energético, al desgaste producido por el vampirismo diario al que se ven sometidos.

En el vampirismo energético solo intervienen síntomas como el cansancio puro y duro, es importante recalcar esto porque en el siguiente artículo os voy a explicar otro fenómeno donde intervienen las emociones, y el malestar psicoemocional.

Pero no vamos a convertir este fenómeno en un drama, faltaría más, porque algo estupendo que nos puede aportar el practicar Reiki en nosotros mismos como auto-tratamiento, es que podemos alcanzar el equilibrio energético con suma facilidad y rapidez, con ello evitamos los dolores y el cansancio extremo que pudiera estar afectándonos y por eso me apasiona tanto y por eso se lo recomiendo a todo el mundo, ya no para curar a otros sino para ser capaces de alcanzar y mantener nuestra propia sanidad.

Gracias por llegar hasta aquí en la lectura. Un abrazo para todos, y feliz día.

Lilian Rodríguez.

Más en nuestro Curso de Reiki.

 

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